miércoles, 10 de julio de 2013

Delirios

Despertar sin ti y sintiéndote a mi lado, cuando me has vuelto a causar esa sensación de descontrol absurda y completa que hace que viva de ilusiones hasta que se vuelve sencillo. Y todo ello sin tú saber nada en la más completa ignorancia de alguien que mueve un mundo a patadas, aunque no te culpo. Y yo, como una especie de tortura que me trae sudores, y no fríos,  me revuelvo cuando simplemente con girarme a la nada podría pararlo todo. Pero en un arrebato de masoquismo que se ha quedado a vivir en mi, no quiero pararlo.
Y puede que algún día descubra el por qué, mientras tanto sigo tapándome con las sábanas hasta en verano.
Sandra

lunes, 8 de julio de 2013

Desde antes de saberlo.

Alguna vez enseñaré a alguien mi cajón y podré decirle "¿Ves? te quería desde entonces sin saberlo"

La que se enamora soy yo

Me dijeron que para enamorarla tenia que hacerla sonreír.
El problema es que cada vez que sonríe la que se enamora soy yo.
Y no quiero escribir sobre eso, porque cuando empieze hago que todo lo que hay por medio desprezca y acabamos las dos concenadas al infierno. Pero entonces, qué hago si te veo reir y tu alrededor, y mi alredor, pierde color y queda deslumbrado. Me pierdo de la realidad y en realidad no quiero volver a ella porque se está muy bien sin sentir el suelo.
Pero entonces, ¿te estás enamorando?
¿Le dijeron que para enamorarme tenia que hacerme sonreír.?
No hay problema, cada vez que sonríe la que se enamora soy yo.
Sandra

lunes, 1 de julio de 2013

La piel que la desnuda

Se quedaron llorando las paredes cuando ella salió de la ducha. Como cuando la almohada pierde vida cada mañana cada vez que ella se levanta,  no puede retener su calor y poco a poco va volviendose fría. Unas sábanas protectoras con complejo de heroínas cuando son ellas las que necesitan una dosis de su tacto. Unas sábanas celosas de esa camiseta grande, blanca, y que a ella le hace las veces del pijama más sensual que nadie pueda imaginar en su mente. Esa camiseta que sobrevive con el aroma que ha dejado su piel y revive cada noche cuando despúes de consolar a las paredes de una ducha que vuelven a llorar, refugia entre sus brazos la piel que la mantiene viva ante los celos de unas sábanas que una noche más sirven de escudo y una almohada que, afortunada, roza sus labios. 
Aunque ellas lo saben, la verdadera fortuna la tiene ella. No ELLA sino ella. La otra piel que la abraza, la piel que se interpone entre las sabanas y quien roba los besos que eran de la almohada,  la piel que la desnuda.
Sandra

martes, 25 de junio de 2013

Fragilidad en un aliento.

No quiero caer en la fragilidad de las cosas que se vuelven frágiles con el tiempo. Como si los años consumieran poco a poco un infinito que se acerca y que al final no es tan eterno como pensábamos.
Pero hablo de fragilidad como ese aliento que va desgastando un ente que permanece firme desde el principio. Y ese aliento es el que decide todo, cuando al final, cuando todo da vueltas, delegas la verdad a una exhalación porque tu firmeza tampoco es ya tan firme.
La delgada fibra que distingue un aliento en la espalda y un aliento a la espalda. A esa fragilidad me refiero.
Sandra

lunes, 24 de junio de 2013

Me mantendré infromada.

Supongo que empiezo a darme cuenta y ya lo estoy extrañando. Y aunque no lo sepa en el fondo lo estoy visualizando. Es por eso que me ves reír.
Es por eso que me ves reír. Y no quiero imaginarme la felicidad de cuando deje de extrañar. Porque es tan inmensa que da miedo. No quiero solo reír, quiero la felicidad por la que me río.
Supongo que empiezo a darme cuenta y ya lo estoy extrañando. Y no quiero perder la cabeza en una linea recta. Me mantendré informada por si algún día la cordura ya no vuelve. Por si algún día me pierdo en su lujuria y pierdo el norte. Me mantendré informada para saber que el motivo de mi felicidad es lo que antes me hacía solo reír.
                                                                                          Sandra