miércoles, 13 de noviembre de 2013

miércoles, 23 de octubre de 2013

Qué se yo que yo qué se.

Tienes un qué se yo que yo qué sé.  Que yo ya no me enetero de nada.
Que yo no se de qué me hablas cuando me hablas del color del viento,  ni si alguna vez lo ha tenido, pero el color de tu pelo... podría distinguirlo entre cientos.
Hablas de las maravillas de la seda y el terciopelo, pero ojalá pudieras tocarte como te toco y comprobar lo inútil que resulta el duelo. 
Me hablas de distinguir olores, pero las rosas y los libros viejos se entremezclan, y ya no los diferencio, pero en tu cuello... nadie puede olerlo al menos como yo lo huelo, pero tu cuello...
Tienes un qué se yo que yo qué sé.  Que yo ya no no quiero enterarme de nada.
Sandra

miércoles, 21 de agosto de 2013

Intervalo de tiempo

Cada día envidio la falta de angustia,  de opresión en el pecho. La falta de aire que pesa y ahoga. La indiferencia, o quizás no lo sea tanto, de la incertidumbre, y ese latido intenso en el pecho que te hace los segundos horas.  El vivir con la atmósfera pesada que se planta encima tuyo sin compasión, y sin tiempo.
Solo hay que respirar, hacer a una mente enemiga compañera.  Inspira.  Espira. Blanco. Inspira.  Espira.  Blanco. Inspira.  Espira. Blanco. Inspira.  Espira. Blanco.
Y de repente pasa. Sonido, paso, luz, figura. Inspira, largo, esta vez largo. El tiempo vuelve a ser materia exacta y la atmósfera sigue su curso.
Sandra

domingo, 21 de julio de 2013

Él, la llama.

No te vayas, no te acerques.
La piel me arde cuando la incertidumbre muere.
Un fuego encarnizado devora mi carne, que no te teme.
El miedo entra en la oscuridad, y desaparece.
No te vayas, no te acerques.
Los sueños que suben que bajan y vienen;
me acercan razones que la razón ni entiende.
Me tocas, me provocas y me enciendes.
No te vayas, no te acerques.
Eres  caricia que en papel de cerilla (me) prende,
una llama que te contagia, y (te) prendes.
Que calme mas tarde; ahora, que todo se queme
No te vayas, no te acerques.
Gritaré hasta que el silencio me llene.
Hasta que tu voz me lleve.
Amor, mi amor, ¡mi amor! no te vayas, no te acerques.
Cierra los ojos, coge aire,
lo hemos hecho, ya todo arde.
                                                                 Sandra



lunes, 15 de julio de 2013

Desvelos de una noche

Puede que mi sueño se quedara en la habitación en la que ahora duermes. Te regalé todas las noches y ahora ya nadie está conmigo cuando se ha ido el sol. La luna no me mira porque un día te descubrí desnuda ante ella. Es lógico, yo también invertiría mis horas en mirarte a través de las rendijas de una persiana para dibujar un poco de mí en tu cuerpo.
No es que me provoques insomnio, es que dormir contigo era más fácil.
Sandra

miércoles, 10 de julio de 2013

Delirios

Despertar sin ti y sintiéndote a mi lado, cuando me has vuelto a causar esa sensación de descontrol absurda y completa que hace que viva de ilusiones hasta que se vuelve sencillo. Y todo ello sin tú saber nada en la más completa ignorancia de alguien que mueve un mundo a patadas, aunque no te culpo. Y yo, como una especie de tortura que me trae sudores, y no fríos,  me revuelvo cuando simplemente con girarme a la nada podría pararlo todo. Pero en un arrebato de masoquismo que se ha quedado a vivir en mi, no quiero pararlo.
Y puede que algún día descubra el por qué, mientras tanto sigo tapándome con las sábanas hasta en verano.
Sandra